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 Cuentos Romanticos

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Jimena
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MensajeTema: Cuentos Romanticos   Lun Abr 26, 2010 9:51 pm

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脷ltima edici贸n por Jimena el Dom Ago 01, 2010 5:35 pm, editado 2 veces
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Jimena
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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   Lun Abr 26, 2010 10:49 pm

Diario de una mujer enamorada
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Hoy he estado con el como cada dia, pero no ha sido como otros...
Empezare contando nuestra historia.

Tenemos vidas diferentes...edades diferentes...vivimos en distintos lugares...pensamos de diferente forma, pero sentimos las mismas cosas nunca antes habia amado como lo hago, nunca antes habia sentido lo que siento, tampoco antes hubiera entregado mi alma como lo hago desde que le conoci.

Estamos mas de dos a帽os juntos, pero fisicamente unas cuantas horas, unas horas inolvidables, que quedaran grabadas en mi corazon para el resto de mi vida.

Hoy ha sido un buen momento para empezar mis relatos por aqui, pues el dia esta ensombrecido por un peque帽o error por mi parte, aun sabiendo que cada dia he de aprender que el es diferente a mucha gente a lo que llamariamos " normal"para muchas personas seria un horror lo fuera de lo "normal" que es, pero para mi ha sido una bendicion, dado que nadie podria nunca saber lo que es la infinita ternura a la que puede llegar un hombre que aparentemente parece hecho de hielo.

Nadie entenderia nunca mi forma de amar..
Nadie entenderia nunca mi entrega...
Nadie entenderia nunca que moriria en sus brazos, aun a sabiendas que podria ser con una facilidad asombrosa.
Soy culpable...culpable por amar como lo hago.
Algun dia pagare mi culpa...


Fuente: relatos.escalofrio.com


脷ltima edici贸n por Jimena el Dom Ago 01, 2010 5:36 pm, editado 3 veces
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Jimena
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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   Lun Abr 26, 2010 11:11 pm

El destino contra el amor

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La siguiente historia cuenta como el destino no deja que el amor gane la batalla.

Hay un dicho que dice - 鈥渟i a un chico le gusta una chica y no se lo dice pronto mas vale q le quiten a la chica y le llamen tonto鈥... ahora ver谩n por que les digo esto

He crecido y vivido con todos mis amigos toda mi vida pero a mi solo me gustaba estar con una chica con la que me llevaba bien desde siempre ella era una gran amiga siempre habl谩bamos jug谩bamos 茅ramos como hermanos...
A medida q los a帽os pasaban mas unidos est谩bamos ella siempre me contaba sus cosas y yo siempre le contaba las m铆as 铆bamos a colegios distintos asi que siempre hab铆a alguna historia que contar.

A los 14 a帽os empec茅 a darme cuenta de que ella no solo era una amiga para mi la empec茅 a mirar con otros ojos por dios era preciosa dec铆a para mis adentros esos ojos me cautivaron esos ojos verdes esa mirada que jam谩s he olvidado....

Ella empez贸 a salir con un chico y venia a contarme lo que hacia con el, como se re铆a y se lo pasaba con el.
Cada vez que escuchaba algo sobre el, una sensaci贸n de angustia persegu铆a a mi cuerpo, yo no hacia mas que preguntarme que me esta pasando, 驴que es lo que me pasa?, 驴por que me siento as铆? si para mi es mi mejor amiga.

Se lo cont茅 a mi madre para que me aconsejara de lo que me ocurr铆a. Le pregunte que si me estaba volviendo loco o si me estaba poniendo enfermo, mi madre me miro a los ojos y con una sonrisa me cogio de la barbilla y me dijo no, no estas enfermo ni te estas volviendo loco no es eso hijo lo que te pasa es que te has enamorado de Dana (as铆 se llama ella) y esa angustia que recorre tu cuerpo se le llaman celos.

Todos los d铆as venia a verme, pero ya no era lo mismo, su tema de conversaci贸n era su novio, ya nunca sal铆amos a dar una vuelta, se distancio de m铆 hasta que dejamos de hablar.

Un d铆a estaba en el parque, hablando con mis amigos, despu茅s de 2 a帽os en mantenerme a la sombra y estar con una chica que era maravillosa, no pod铆a olvidarme de Dana, aunque aun viv铆amos en el mismo vecindario, no sabia nada de ella.

Esa tarde estando en el parque con mis amigos la vi. Era ella no me lo pod铆a creer y estaba m谩s guapa que nunca se me quedo mirando pero vi que no se atrev铆a acercarse a m铆 as铆 que decid铆 hacerlo yo, nos miramos y le dije:

-Hola 驴c贸mo te va todo?
- bien la verdad es que no me puedo quejar, no me he acercado por que no estaba segura de s铆 quer铆as saber de m铆.
- me alegro de te vaya todo bien

Me di media vuelta y cuando me iba me dijo que si pod铆amos quedar alguna tarde as铆 que as铆 fue sucediendo, nos empezamos a ver y ponernos al d铆a de lo que nos hab铆a ocurrido en estos dos a帽os.

Una tarde que hab铆amos quedado, estaba nervioso, me hab铆a decidido a declararme despu茅s de tantos a帽os, a decirle todo lo que sent铆a hacia ella, pero el destino no quer铆a que estuviera con ella...

Cuando me dispon铆a a salir de mi casa son贸 mi m贸vil conteste:

-驴S铆?
- David soy la madre de Dana, siento decirte que Dana ha sido atropellada por un coche y no le queda mucho, me ha dicho que te llame, quiere verte.

Colgu茅 el m贸vil y me sub铆 al coche, corr铆 y corr铆 todo lo que pude, pero cuando llegue ya era tarde, era tarde para todo, se hab铆a ido sin poder decirle cuanto la amaba y que en todo este tiempo, no la hab铆a olvidado y que la hab铆a echado mucho de menos.
Su madre se acerco a m铆 llorando y me abrazo, entonces me dio un papel era una carta de ella, que yo no me atrev铆 a abrir en aquel momento.

Por febrero o as铆 limpiando mi habitaci贸n encontr茅 aquella carta hay estaba cerrada tal y como la guarde as铆 que me arme de valor suficiente y la abr铆 y esto es lo que dec铆a:

David te quiero, te quiero desde hace a帽os, pero jam谩s tuve el valor suficiente para dec铆rtelo, ahora que llega mi final, tengo que decirtelo antes de marcharme, para mi solo has existido tu, quiero que sigas adelante y que te enamores de una chica, que te sepa apreciar por que vales much铆simo, eres el chico mas maravilloso de la tierra y siempre estar茅 a tu lado, siempre te querr茅 y no te olvides de mi jam谩s, me voy solo con el 煤nico temor, de que no volver茅 a ver tu sonrisa, tus ojos, pero se que no me queda tiempo, para temer nada, por que ya es tarde.... Besos Dana.

Por eso aquel dicho, pero quien me la arrebato no pod铆a luch谩rsela y tampoco pude decirle cuanto la quer铆a.


Fuente: relatos.escalofrio.com


脷ltima edici贸n por Jimena el Dom Ago 01, 2010 5:39 pm, editado 3 veces
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marytza
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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   Jue Mayo 13, 2010 11:59 pm

HAY JIMENA QUE LINDAS HISTORIAS TE FELICITO CON LO QUE ME GUSTA LEER HAYYYYYYY QUE ROMANTICO AMIGA BESITOS ESTOY POR ACA RECORRIENDO UN POCO EL FORO. BESITOS....
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aye_uber
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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   Vie Mayo 14, 2010 4:05 pm

Estan re lindas las historias!! Sigue publicando mas =) =)
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Jimena
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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   S谩b Mayo 15, 2010 7:07 pm

Gracias chicas por sus comentarios me alegro que les haya gustado lamento no haber podido subir mas es que tuve semanas de examenes pero muy pronto estare subiendo m谩s muchos cari帽os

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脷ltima edici贸n por Jimena Izambard el Lun Jun 28, 2010 6:45 pm, editado 1 vez
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Jimena
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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   Dom Mayo 16, 2010 6:44 pm

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La casa estaba totalmente en calma, silenciosa, a excepci贸n del sonido del piano que flotaba en el aire, proveniente de mi viejo gram贸fono. La sonata que se reproduc铆a era el 鈥淧relude N潞 15 en Db major de Chopin鈥, m谩s conocido como 鈥淩aindrops鈥, que significaba 鈥淕otas de Lluvia鈥
-Gotas de lluvia鈥 como aquel d铆a.-susurr茅.
-隆Abu Nadia, abu Nadia!-dijo de pronto una hermosa ni帽a de 6 a帽os mientras corr铆a hacia mis piernas-隆George me quiere tocar con su mano llena de mocos! 隆Dile que pare!
-隆Es mentira, es mentira!-respondi贸 este, dos a帽os mayor que su hermana tras ella-隆S贸lo me he rascado la nariz!
Sonre铆.
-Ni帽os, 驴Por qu茅 no escuch谩is esta m煤sica en vez de armar tanto jaleo? Si segu铆s as铆 la abuela no os dar谩 caramelos hoy.
George mir贸 a Aurora, y a su vez ella le mir贸 a 茅l.
-Preferimos escuchar un cuento de los tuyos.-dijeron con una enorme sonrisa en sus rostros.
-驴Ah, si? Bien鈥 pues os voy a contar una historia de amor muy bonita que se desarroll贸 aqu铆, en Mallorca.
-驴Amor?-Dijo Aurora con emoci贸n.
-驴Amor?-Repiti贸 George con desprecio.
-Escuchad: Hab铆a una vez, hace ya muchos a帽os, aqu铆 en Mallorca viv铆a una hermosa jovencita de ojos claros y cabello moreno,-los dos chiquillos se sentaron y cruzaron las piernas, dispuestos a escuchar de principio a fin la historia- ver茅is, ella era muy feliz con sus padres, pero necesitaba salir de la isla, hab铆a pasado aqu铆 atrapada sus 煤ltimos 21 largos a帽os de vida, y su sue帽o era viajar a otros lugares, conocer gente y encontrar el amor. Y pens贸 que aqu铆 jam谩s hallar铆a todo eso. Por muy mayor que fuera ya, no pod铆a marcharse, pues ella pertenec铆a a una clase social muy alta, y una muchacha sin saber apenas c贸mo era el mundo all谩 fuera no pod铆a irse de viaje sola. As铆 que se desahogaba en su habitaci贸n tocando en su gran piano blanco nocturnos y preludios de su compositor favorito: Fr茅d茅ric Chopin.
Un d铆a de lluvia, ya a mediados de diciembre, mientras ella tocaba el piano, alguien llam贸 a la puerta de su gran mansi贸n. Las criadas con desgana caminaron hacia la entrada, y cuando vieron a aquel hombre desgarbado, con barba y empapado, dudaron de si dejarle entrar o no. Fue gracias a la joven que le dejaran pasar all铆 la noche, curiosa por el inesperado invitado. Pero al d铆a siguiente, el pobre hombre no pod铆a ni abrir los ojos de su cansancio, tos铆a y su respiraci贸n era pesada, pero no anormal. Decidieron acogerlo hasta que se recuperase. Varios d铆as m谩s tarde, cuando el joven comenzaba a hablar, los padres de la muchacha le hicieron cientos de preguntas, ya que no sab铆an nada de 茅l y tampoco si era seguro tenerlo alojado o no. Poco pudieron averiguar, s贸lo que su familia le hab铆a rechazado y no ten铆a a d贸nde ir, lleg贸 hasta aqu铆 en un peque帽o barco tur铆stico haci茅ndose pasar por un empleado, y a la pregunta sobre el estado de su salud 茅l s贸lo respondi贸 que ten铆a un catarro por culpa de la lluvia del otro d铆a鈥
Pero el joven, a medida que pasaban las semanas, adelgazaba m谩s y m谩s, ten铆a horribles sudores y tos continua. Los padres empezaron a evitar entrar en el cuarto lo menos posible, por miedo a que alguien se contagiase.
-隆Oh! Pobre hombre,-dijo Aurora- seguro que lo pas贸 muy mal.
-La verdad es que s铆,-respond铆- su vida nunca fue f谩cil.
Una noche de enero, la joven entr贸 en el cuarto de invitados, justo donde se hallaba el extra帽o visitante. Intrigada por su pasado, decidi贸 hacerle un peque帽o interrogatorio; 茅l acept贸, pues se lo deb铆a tras haberle salvado la vida aquella tarde lluviosa de diciembre, aunque con una condici贸n: que no le contase nada a nadie. Ella accedi贸. Tras varias preguntas no demasiado importantes, la muchacha sin m谩s rodeos le pregunt贸 por qu茅 su familia le hab铆a rechazado, qu茅 era aquello tan malo que hab铆a hecho para que sus propios padres le desterrasen de su hogar. Y 茅l le respondi贸 鈥渃ontraer la tuberculosis鈥
-驴Qu茅 es 鈥渢uboculisis鈥?
-Tuberculosis, una enfermedad, George, la gente cre铆a que se contagiaba por el contacto de aquellas personas que ya la ten铆an. Pero lo cierto es que no es as铆.
La muchacha no crey贸 que una familia dejase marchar a un miembro de 茅sta por una est煤pida creencia, que para desgracia de muchos, era lo que todos pensaban. Todos menos ella. Sus padres se negaron en su d铆a llamar al m茅dico para que le examinasen, pues la visita costaba dinero y no consideraban al invitado un ser importante. Esto enfureci贸 a la joven. As铆 que, como llevaba tiempo enamorada de 茅l, y 茅l de ella, decidi贸 cuidarle. Ambos se conocieron m谩s a fondo, la joven descubri贸 que a 茅l tambi茅n le fascinaba la m煤sica de Chopin, sus nocturnos y preludios eran sus preferidos, al igual que a ella. Dijo que, de peque帽o, un amigo de su padre le dio clases de piano en Polonia, y que m谩s tarde, por problemas familiares, tuvo que marcharse y abandonar su pa铆s natal, 茅l era un cr铆o y no sab铆a lo que ocurr铆a, pero se lo llevaron aqu铆, a Espa帽a. Se qued贸 hasta ahora, pero por culpa de la enfermedad, tuvo que volver a dejar lugar que amaba, a su familia, y a su amigo m谩s fiel: su piano. Cada d铆a 茅l se encontraba peor, pero luchaba con valent铆a contra la enfermedad, porque sab铆a que ahora ten铆a a alguien m谩s noble y fiel que la familia, y que nunca le abandonar铆a. La muchacha hizo instalar su piano blanco en la sala de invitados, y all铆, cada tarde, ella tocaba una pieza diferente de Chopin solamente para 茅l, para su amado. Un tiempo m谩s tarde, los padres empezaron a preocuparse y a temer por la salud de su hija, y le prohibieron visitar al enfermo. Ella se neg贸 en rotundo a obedecer una regla tan ego铆sta y cruel, y harta de su incapacidad de decidir y no tener voz en aquella casa, cogi贸 a su amado y se lo llev贸 a un peque帽o monasterio, en busca del refugio de los monjes que all铆 habitaban. Por suerte, les acogieron con mucho gusto entre sus muros, y les asignaron una celda bastante amplia para ellos dos solos, donde desde el peque帽o ventanal se ve铆a el mar. El muchacho comenz贸 a mejorar su salud desde la llegada al monasterio, pero cuando ya pod铆a andar por si mismo y dar paseos, el tiempo lo arruinaba siempre鈥 y as铆 estuvieron dos meses, los padres de la joven no aparecieron en todo este tiempo por all铆, suponiendo que su hija y su compa帽ero ya habr铆an muerto a causa de la enfermedad, aunque tampoco le importaba mucho lo que hiciesen sus padres, nunca comprendieron sus sentimientos y no eran todo lo amables que ella habr铆a querido que fueran siempre.
Los d铆as en la Cartuja eran largos y pesados, y se hac铆a notar la ausencia de las notas del piano. Ella tambi茅n comenzaba a encontrarse mal, a falta del descanso y la alimentaci贸n, pues se entregaba las veinticuatro horas del d铆a al cuidado de su amado. 脡l no pod铆a agradecerle todo aquello que hizo y hace por 茅l, pero deseaba m谩s que nada en el mundo tocar su pieza favorita: Raindrops.
Desgraciadamente no hab铆a ning煤n piano, as铆 que, hartos del silencio, ella encarg贸 que le trajeran su piano blanco que estaba instalado en el cuarto de invitados de su mansi贸n. 15 d铆as m谩s tarde hab铆a un hermoso instrumento de cuerda de color blanco situado frente al peque帽o ventanal. Durante este tiempo su amado empeor贸 como nunca, era ya marzo y la 茅poca de lluvias a煤n no hab铆a cesado. Respiraba entrecortadamente, tos铆a sangre, y sus sudores eran m谩s angustiosos que nunca. Ambos sab铆an que no vivir铆a mucho tiempo m谩s.

Una peque帽a l谩grima recorri贸 las arrugas de mi cara.
-Abu, no llores, seguro que en el 煤ltimo momento se salva, ya ver谩s.-dijo Aurora.
-S铆-respondi贸 George-como en las pelis, 隆Siempre pasa!
Les sonre铆, siempre am茅 la inocencia de los ni帽os y su capacidad de ver las cosas siempre por el lado positivo.
Me sequ茅 la cara y continu茅.

Desde que el piano estaba en la celda todo parec铆a m谩s alegre, incluso el muchacho parec铆a recobrar la sonrisa cuando su amada tocaba cualquier pieza de su compositor favorito. Pero, pese al piano y al comienzo del buen tiempo en aquel lugar, el joven se iba desvaneciendo poco a poco hasta que una tarde, a principios de mayo, mientras su ella tocaba el 鈥淣octurne Op.9 No.2鈥 de Chopin, 茅l, en un leve susurro que ella oy贸 perfectamente, le pidi贸 que le acercara el piano a su cama. Ella lo hizo con ayuda de dos monjes, el joven se sent贸 en el borde de la cama con la ayuda de su amada y comenz贸 a tocar 鈥淩aindrops鈥
Unos segundos despu茅s de acariciar las teclas del piano, empez贸 a llover鈥 El sonido del piano y de la lluvia creaban una perfecta armon铆a, ella jam谩s olvidar铆a aquel momento, lloraba de alegr铆a, era el mejor regalo que le habr铆an podido hacer. Cuando 茅l acab贸, volvi贸 a echarse en la cama, la bes贸, y le prometi贸 que siempre estar铆a con ella junto a esas notas de lluvia. Despu茅s, cerr贸 los ojos, y despu茅s tan s贸lo se oy贸 el eco de la melod铆a del piano y el sonido de las gotas de lluvia chocando en el cristal de la ventana.
Contuve mis l谩grimas como pude.
-Abu鈥-comenz贸 Aurora- 驴C贸mo se llamaba aquella chica?
Baj茅 la cabeza hacia ella.
-Nadia.


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脷ltima edici贸n por Jimena el Dom Ago 01, 2010 5:40 pm, editado 2 veces
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Jimena
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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   Dom Mayo 16, 2010 6:53 pm

Tu nombre en la arena
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El d铆a 13 de Mayo de 1888 es oficialmente abolida la esclavitud en Brasil.
Salvador de Bah铆a es probablemente la ciudad mas africana de ese hermoso pa铆s y eso queda de manifiesto cuando se transita por sus calles embrujadas.
Si uno se abstrae del sonido de los autos y del barullo de la cotidianidad , es posible escuchar el canto triste de los fantasmas de aquellos esclavos que transitan indiferentes por esos mismos lugares.
Este cuento peque帽o es el relato de uno de esos fantasmas...

No lo recuerdas pero nos conocimos hace mucho tiempo atr谩s.
Tu piel en ese entonces era oscura y tus cabellos infinitamente rizados. Mi piel,como la tuya, tambi茅n era oscura.
Viv铆amos en un poblado en la isla de Itaparica y 茅ramos dos esclavos libres en un Brasil que recientemente hab铆a abolido la esclavitud.
Yo te amaba mucho y me parec铆a un sue帽o m谩gico poder caminar tomado de tu mano bordeando las extensas playas de nuestra hermosa isla.
Recuerdo que nos gustaba mirar el atardecer sentados en las rocas e imaginar las costas de nuestra Africa ancestral detr谩s del horizonte. No hab铆a apuro por nada puesto que las horas pasaban sin prisa hasta que la noche se poblaba de un millar de estrellas tintineantes.
No lo recuerdas, pero despu茅s de tanto tiempo de miradas furtivas ya no quer铆a separarme nunca de ti y apretaba tu mano con fuerza para sentir que siempre estar铆as conmigo.
Pero un dia, mientras te esperaba, me reconoc铆 en una de esas playas, solo y distante. Mi piel no era oscura y por alg煤n error del tiempo, esa imagen estaba all铆, escribiendo tu nombre en la arena. No era el que ten铆as entonces, pero era tu nombre.
Comprend铆 entonces que habr铆a otro tiempo en que ya no podr铆a tomar de tu mano, en que no podr铆a decirte todo lo que te amo, en que estar铆a solo, distanciado por a帽os y monta帽as de ti.
Cuando esa tarde llegaste, te abrac茅 con la fuerza de otras vidas, te retuve por horas en ese abrazo mientras te ped铆a que nunca dejaras de so帽arme...
Tu no entendiste cuando miraste la playa y el mar borraba un nombre que no era el tuyo.

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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   Dom Mayo 16, 2010 6:59 pm

La Carretera
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Empez贸 a oscurecer y Antonio encendi贸 las luces del coche. Los faros iluminaban la carretera secundaria, poco transitada a esas horas. El autom贸vil era un viejo cacharro que pese a los a帽os que llevaba circulando, nunca hab铆a dejado tirado a su conductor.
Antonio ten铆a casi 30 a帽os, su pelo rizado y su fisonom铆a recordaba a un joven Bob Dylan. Sus amigos, de hecho, le llamaban 鈥渆l Dylan鈥 por dos motivos; el primero, por su parecido f铆sico, y el segundo, por ser un fan谩tico del cantautor.
鈥渆l Dylan鈥 trabajaba como operario en una f谩brica de accesorios para muebles frigor铆ficos. Llevaba al menos 5 a帽os en aquella empresa, no le apasionaba, pero le permit铆a pagar el alquiler del piso e ir tirando. Era un enamorado de la fotograf铆a, siempre llevaba una c谩mara encima, por si surg铆a en cualquier momento la imagen perfecta a inmortalizar.
El coche adelant贸 a un John Deree pintado con el caracter铆stico verde de la marca, el tr谩nsito de tractores era frecuente en aquella v铆a debido a la proximidad de cultivos. Antonio volv铆a a casa despu茅s de una larga jornada de trabajo, la carretera la conoc铆a de memoria, se sab铆a todas las curvas, cambios de rasante, socavones y baches. Llevaba puesta la radio y tarareaba una canci贸n que sonaba en ese momento, de un tal Mazoni.
鈥撀oder! Es una versi贸n de鈥 de Bob Dylan, mmm鈥 Maggie鈥檚 Farm 隆Estoy seguro! 鈥揈xclam贸 en voz alta subiendo el volumen de la radio.
El coche de Antonio estaba verdaderamente sucio 鈥揌ac铆a ya muchos meses, much铆simos, que no lo lavaba鈥. La 煤ltima vez que decidi贸 llevar el coche a un t煤nel de lavado 鈥揚oco habitual en 茅l鈥, pidi贸 un servicio integral 鈥揢n lavado del interior y del exterior鈥, pero cuando el lavacoches ech贸 una ojeada al autom贸vil, 茅ste dijo al Dylan que no le daba tiempo, que mejor pasara otro d铆a, ya que para lavar 茅se cacharro necesitaba un buen rato.
La sinuosa carretera atravesaba un bosque sobre el que se cern铆a la fr铆a y oscura noche. El conductor tom贸 una recta, puso las largas y apret贸 el acelerador. En ese mismo momento, a cierta distancia, en medio de la calzada le pareci贸 ver a alguien.
鈥撀ierda! 驴Pero qu茅 hace esa idiota ah铆? 鈥揈xclam贸 al mismo tiempo que frenaba bruscamente y agarraba firmemente el volante con ambas manos.
El frenazo fue largo y pronunciado, dejando buena parte de los neum谩ticos en el asfalto. Frente al coche hab铆a una chica iluminada por los faros del autom贸vil, la joven era morena con el pelo liso y largo, vest铆a un abrigo oscuro y una mini falda blanca que apenas le cubr铆a el trasero. Unas medias oscuras proteg铆an sus piernas del fr铆o y calzaba unas botas de ca帽a alta, que le llegaban casi a la altura de las rodillas. Llevaba colgado del hombro un bolso plateado que brillaba con intensidad debido a las luces del coche.
鈥撀縀st谩s loca? 驴Quieres que te maten? 驴Qu茅 haces en medio de la carretera? 鈥揑nquiri贸 Antonio, sacando la cabeza por la ventanilla.
鈥撀y煤dame! 隆Necesito que me lleves! 隆Pronto! 鈥揜espondi贸 la muchacha dirigi茅ndose al coche y abriendo la puerta del acompa帽ante.
鈥撀縀st谩s pirada? 驴Y a d贸nde te tengo que llevar?
鈥揂煤n no lo s茅, 隆Pero arranca ya! 鈥揕a mujer subi贸 al autom贸vil y se puso el cintur贸n de seguridad ante la mirada at贸nita del conductor.
鈥撀縉o lo sabes? 隆Est谩s como una puta cabra! 鈥揂ntonio emprendi贸 la marcha mientras observaba fugazmente la belleza de la chica鈥. Dime 驴A d贸nde te llevo?
鈥揘o s茅, d茅jame pensar 驴Vale? 鈥揕a chica miraba con nerviosismo hac铆a atr谩s, parec铆a asustada鈥 驴Pero has visto que coche llevas? 驴C贸mo puedes llevar un coche tan sucio? 鈥揚regunt贸 pasando un dedo por el salpicadero lleno de polvo.
鈥撀ye no hagas eso! 隆Deja en paz mi coche! 驴Ser谩 posible? Encima que me das un susto de muerte y te recojo, me vas a buscar pegas al carro 隆Joder!
Antonio vio por el retrovisor como las luces de un coche se acercaban r谩pidamente hacia ellos. La muchacha asustada se recogi贸 el pelo con una goma y rog贸 al conductor que acelerara.
鈥撀ye! A mi no me vas a decir como tengo que conducir, ni si tengo que correr o no. 驴A ti que te pasa? 驴Es que has nacido para mandar? 驴Te esperan en alg煤n sitio? 隆A ver cogido un taxi! 隆Joder! 鈥揂ntonio redujo la velocidad, no le gustaba que esa chica le dijera lo que ten铆a que hacer.
鈥撀aldita sea! 隆Palurdo! 隆Vienen a por nosotros! 隆Acelera! 鈥揋rit贸 la muchacha sacando una peque帽a navaja de su bolso, blandiendo la hoja del cuchillo peligrosamente a un palmo del cuello del conductor.
鈥撀ierda! 隆Est谩s como una chota! 隆Vale, acelero! 隆Pero deja de amenazarme con esa navaja o nos mataremos los dos! 鈥揂ntonio aceler贸, se percat贸 que no era buena idea llevarle la contraria.
鈥撀s Boblitz! 鈥揈xclam贸 la mujer mirando atr谩s, viendo que el coche se acercaba a gran velocidad.
Antonio apret贸 el acelerador, pero su cacharro era viejo y encima a gasoil, por lo que no destacaba en potencia y rapidez. De esta forma, el autom贸vil que conduc铆a Boblitz, alcanz贸 r谩pidamente el coche donde iba la pareja, golpeando la parte trasera del viejo trasto.
鈥撀縋ero 茅se imb茅cil que hace? 鈥揇ijo Antonio sorprendido cogiendo con fuerza el volante鈥. 驴Todos tus amigos son as铆, payasa? 鈥揚or m谩s que apretara el acelerador, el sucio y polvoriento coche no daba para m谩s, no lograba despegarse de su perseguidor.
鈥撀eja de hacerte el gracioso! 隆Y compra un coche como Dios manda! 隆Es incre铆ble que puedas llevar una birria como esta! 鈥揕a chica estaba nerviosa pero no por ello, perd铆a los papeles.
Ambos coches tomaron una larga recta, Boblitz decidi贸 adelantar al sucio trasto con la intenci贸n de echarlo de la calzada, poni茅ndose a su altura. Cuando el perseguidor se puso a la altura del perseguido, Antonio peg贸 un frenazo que casi le hizo perder el control del coche. Boblitz vio como dejaba atr谩s el cacharro con ruedas y cuando reaccion贸 para frenar, ante 茅l, apareci贸 un tractor de grandes dimensiones que sal铆a a la carretera proveniente de una pista forestal. El coche del perseguidor choc贸 contra la mole ante la mirada aterrorizada de Antonio y la chica.
鈥撀o te quedes parado! 隆Largu茅monos! 鈥揋rit贸 la chica dando un golpe en el cogote de Antonio.
鈥撀st谩s como una cabra! 隆Eres una psic贸pata toca huevos! 驴Qui茅n me mandaba dejarte subir? 隆Mierda! 鈥揂ntonio aceler贸, dejando atr谩s el coche de Blobitz convertido en un amasijo de hierros y chatarra.
鈥撀縌ui茅n era ese tipo? 鈥揚regunt贸 Antonio al rato.
鈥揢n cliente, soy prostituta, por si no te hab铆as dado cuenta. Y ese capullo un cliente que me pidi贸 ciertos servicios que yo no doy. El imb茅cil se me puso violento cuando me negu茅 y me golpe贸, mira 鈥揕a chica se subi贸 la camiseta, mostrando los cardenales que llevaba en la espalda.
鈥揤aya鈥 鈥揂ntonio observ贸 las contusiones鈥 menudos moratones 隆Que bruto el cabr贸n! 驴Te llevo a un hospital?
鈥揘o guapo, estoy bien, gracias. La pr贸xima giras a la izquierda, all铆 hay un hotel que no est谩 mal, me quedar茅 ah铆.
鈥揗uy bien. Que cabr贸n el t铆o, por negarte a unos servicios te pega y luego incluso est谩 dispuesto a matarnos. 隆Ese tipo era un colgado muy radical! 鈥揂ntonio sospechaba que la chica le ocultaba algo.
鈥揃ueno, hay gente muy rara, ya lo sabes. Oye perd贸name si he sido muy brusca contigo, pero es que todo ha pasado muy r谩pido 驴vale? 鈥揕a chica dio un beso en la mejilla de Antonio.
鈥揤aya, ahora resulta que eres dulce y todo. Cre铆a que 煤nicamente sab铆as dar 贸rdenes, amenazar y meterte con mi coche.
鈥撀ue tonto eres! 鈥揇ijo la chica dando otro beso y acarici谩ndole el pelo鈥. Mira, el hotel est谩 all铆 驴Lo ves?
Antonio aparc贸 frente el hotel y mir贸 a la chica. Realmente era una mujer muy guapa <> 鈥揚ens贸.
鈥撀縌uieres cenar conmigo y te quedas a dormir? Despu茅s de lo que has hecho, estoy en deuda contigo y adem谩s pareces un buen chico 鈥揇ijo la prostituta sonriendo y dando otro beso en la mejilla de Antonio.
鈥撀緾贸mo?...mmm鈥 Me parece que s贸lo podr铆a aceptar la invitaci贸n con una condici贸n.
鈥揇铆mela, igual acepto 鈥揕a prostituta se solt贸 el pelo y sac贸 un cepillo del bolso. La chica esperaba o铆r la condici贸n mientras cepillaba su negro y liso cabello.
鈥揗i condici贸n es hacerte unas fotos, me gusta la fotograf铆a y creo que ser铆as una modelo ideal.
鈥撀so est谩 hecho hombre! Venga, vamos a cenar 隆Estoy muerta de hambre! 鈥揋uard贸 el cepillo en el bolso y dio otro beso a Antonio, esta vez en los labios.
En la cena pr谩cticamente no hablaron, comieron r谩pido y no tomaron postre ni caf茅. Una vez en la habitaci贸n, la chica empez贸 a quitarse las botas ante la mirada de Antonio. 脡ste se acerc贸 a ella y se puso de rodillas para quit谩rselas 茅l mismo. La chica sonri贸 y 茅l acarici贸 la mejilla de la prostituta. Los dos se pusieron en pie y se fundieron en un abrazo, un abrazo como hac铆a tiempo no disfrutaba ninguno de los dos. Luego se miraron durante un instante sin pronunciar palabra y se besaron suavemente, sin prisas, como si dispusieran de todo el tiempo del mundo.
鈥撀縀res siempre as铆 de dulce con las chicas? 鈥揚regunt贸 la mujer mientras desabrochaba los botones de la camisa de Antonio.
鈥揅laro que no, s贸lo puedo ser as铆 cuando una chica me gusta 鈥揇ijo al tiempo que acariciaba la espalda llena de moretones de la prostituta.
鈥揤aya 驴Entonces te gusto?
鈥揝obran las palabras 鈥揝usurr贸, besando a la chica y llev谩ndola a la cama.
Eran las 3 de la madrugada y Antonio encendi贸 la luz de la mesita. Mir贸 a la prostituta, estaba desnuda, dorm铆a de costado, su cuerpo era precioso y su cara angelical. Antonio se levant贸 y cogi贸 la c谩mara e hizo unas cuantas fotos sin flash a la mujer, intentando aprovechar al m谩ximo la escasa luz que hab铆a en la habitaci贸n. Guard贸 la c谩mara, se acost贸 de nuevo, apag贸 la luz de la mesita y abraz贸 a la chica.
Los ruidos del servicio de limpieza le despertaron, hab铆a dormido de un tir贸n despu茅s de hacer las fotos. En ese momento le parec铆a irreal todo lo sucedido la noche anterior. Con los ojos a煤n sin abrir busc贸 con la mano el cuerpo de la prostituta, no lo encontr贸, los abri贸 y vio que estaba s贸lo en la cama. La chica no estaba en la habitaci贸n. El hombre trag贸 saliva, sinti贸 como una especie de pinchazo en el pecho. En ese momento lo que m谩s deseaba era acariciar y besar a la mujer con la que hab铆a pasado la noche. Subi贸 la persiana de la ventana para que entrara la luz del d铆a. Con un sentimiento de tristeza se fue a la ducha pensando en los labios suaves y h煤medos de la chica. Se visti贸 recordando a la prostituta en medio de la carretera haci茅ndole detener el coche.
Fue entonces, cogiendo el reloj de la mesita, cuando vio un sobre con una nota;
Querido Antonio,
Te agradezco todo lo que has hecho por m铆. No s茅 si volveremos a vernos, espero que s铆. No podr茅 olvidarte, tus besos y tus caricias han significado mucho m谩s de lo que puedo explicarte en esta nota.
Siempre tuya,
Ana
PD 鈥淐贸mprate un coche鈥
Junto a la nota, Hab铆an 12.000 Euros en billetes de 500鈧. Antonio perplejo se sent贸 en la cama con los billetes en una mano y la nota en la otra.


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脷ltima edici贸n por Jimena el Dom Ago 01, 2010 5:48 pm, editado 2 veces
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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   Mi茅r Jun 16, 2010 7:19 pm

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En el oto帽o de la vida, una rosa roja se abri贸 para Rosario. Ella, con mirada sombr铆a retroced铆a en el tiempo hasta el d铆a aquel en que conoci贸 a Marcos.
Era una tarde de gruesa lluvia en el campo. A ella le encantaba sentir el agua cayendo por su cuerpo, la convert铆a en parte de esa tierra que tanto amaba, se par贸 un momento en medio de la lluvia y cerr贸 los ojos鈥 despu茅s, alguien deposit贸 en sus labios un tibio beso. 驴 Qui茅n ser铆a?
Rosario abri贸 de sopet贸n sus ojos y su mirada se choc贸 con la presencia del muchacho que le enviaba cartas an贸nimamente, de aquel que la amaba en secreto.
Ella estaba enamorada de 茅l, aunque supon铆a, no lo conoc铆a, pero en ese instante su coraz贸n revolote贸 tanto que en seguida supo identificar a aquel que tanto hab铆a esperado.
Caminaron juntos bajo la lluvia y luego, s贸lo el tiempo supo lo que pas贸.
L谩grimas amargas dej贸 aquella separaci贸n y el juramento eterno de amarse aunque no estuvieran juntos.

Ahora, cincuenta a帽os despu茅s, Marcos a煤n la pensaba, quiz谩 mucho m谩s que antes, y Rosario, a trav茅s de la luna, le enviaba su eterno amor.

Esta es la historia de dos soledades compartidas en la distancia, soledades que, por las bifurcaciones del camino, no pudieron juntarse.

La noche ya ca铆a y el resplandor de la luna brillaba con todo su poder. Era un 20 de enero y Rosario mor铆a鈥 lo 煤ltimo que vio fue una rosa roja en mitad de la luna llena; mientras tanto, lejos de all铆, Marcos tambi茅n mor铆a mirando la misma rosa Roja que miraba Rosario鈥 aquellas soledades rotas se juntaron al anochecer de la vida, para nunca m谩s despertar.
Los enterraron juntos, -aunque sin saberlo-, en mitad de una monta帽a de tierra blanca que, a sus faldas ten铆a latente el coraz贸n de una laguna azul profundo que hac铆a armonioso juego con el azul de las nubes.
Desde lo alto de aquella monta帽a blanca, el mundo era para los dos, al fin.
Aquellos dos corazones conservaron la esperanza, a煤n sobre la misma muerte, y fue esa muerte la que les dio vida eterna, a trav茅s del dulce n茅ctar del amor
.



脷ltima edici贸n por Jimena Izambard el Mar Jul 13, 2010 6:11 pm, editado 3 veces
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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   Mi茅r Jun 16, 2010 7:24 pm

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En un peque帽o pueblito espa帽ol, rodeado de hermosa campi帽a y famoso por los vinos exquisitos que en 茅l se elaboraban, viv铆a una dulce y preciosa chiquilla a quien llamaban Carmen la del Mes贸n. 驴El por qu茅 del mote?. Su padre era el due帽o del mes贸n del pueblo, en el cual, cada noche, Carmen luc铆a su arte para cantar y bailar pues su hermosa voz de contralto acompa帽aba a su exquisita y gr谩cil figura trigue帽a donde sobresal铆an un par de preciosos y razgados ojos gitanos orlados de misteriosas pesta帽as negras que ensombrec铆an su mirar y que aunadas a una largu铆sima y ensortijada cabellera como el azabache hac铆an que fuera una gloria fijar la mirada en ella; y cuando bailaba鈥h, cuando bailaba鈥 sus pies se mov铆an 谩gilmente sobre el entarimado, permitiendo entrever un par de hermos铆simas piernas largas y esbeltas que completaban el maravilloso f铆sico de la ni帽a m谩s hermosa del lugar.
Ante tanta perfecci贸n, f谩cil es imaginar cuantos j贸venes hab铆an ca铆do rendidos ante sus encantos pero ella a todos los desanimaba, brind谩ndoles una cordial y sincera amistad.
Una noche, el mejor partido de la regi贸n, due帽o de much铆simos vi帽edos y hatos ganaderos, ve a Carmen y se enamora de ella; durante algunos meses la corteja con la aprobaci贸n de sus padres y de Don Jos茅, el mesonero; pero es en vano, a pesar de haberle cobrado especial cari帽o a Juan Ram贸n Pedraza, que as铆 se llamaba el gal谩n, Carmen comprende que no es el AMOR, as铆 con may煤sculas que ella esperaba en su vida, el sentimiento que la une a 茅l y as铆 se lo hace saber y aunque el sigue am谩ndola, quedan como buenos amigos.
隆 Festival del vino! 隆Fiesta Patronal del pueblo!. Entre las muchas actividades hay anunciada una corrida de toros para lo cual han acudido un grupo de j贸venes diestros que buscan la experiencia que los llevar谩 a la gloria en estos cotos pueblerinos; y la cantidad de turistas es tambi茅n respetable; por la noche, el punto de reuni贸n es el mes贸n, al no haber en el remilgado pueblecito, discotecas y otros centros nocturnos de diversi贸n; all铆 se dan cita los j贸venes del pueblo formando abigarrada concurrencia con los fuere帽os y entre tanta flor linda, destaca Carmen, quien rodeada de amigos r铆e feliz, esperando el momento de su actuaci贸n, hasta que el coraz贸n le da un vuelco y pierde la sonrisa, asaeteada por la mirada de un par de ojos verdes que se rinden de admiraci贸n ante su belleza. Poco despu茅s, amigos comunes los presentan y ella se entera que es uno de los toreros que actuara en unos d铆as m谩s, de nombre Gerardo Mayorga 鈥淓l Ni帽o de la Capea鈥 y 茅l se anoticia de que ella es la hija del due帽o del mes贸n.
A una hora respetable, Carmen presenta su actuaci贸n, arrancando c谩lidos aplausos de la concurrencia que no duda en premiar su arte y apoder谩ndose para siempre del coraz贸n de Gerardo.
Entre ambos j贸venes nace una c谩lida amistad que r谩pidamente se convierte en amor sin que ambos se den cuenta hasta que una noche que impensadamente sus labios se unen, ambos expresan su cari帽o a borbotones: 鈥 Te amo, Carmen. Nunca me separar茅 de ti鈥. Ella responde, conmovida y gozosa: 鈥 Amado m铆o, siempre estaremos juntos鈥. Y as铆 entre abrazos, besos y juramentos, se separan jur谩ndose amor eterno.
Esa noche, ninguno de los dos pudo dormir, ante el hecho, inminente de haber encontrado el amor; los 18 a帽os de Carmen brillan felices por haberlo hallado y los 22 de Gerardo sienten colmada su virilidad al haber encontrado a la due帽a de su coraz贸n, tanto tiempo ansiada.
Tarde calurosa, el sol brilla en todo su esplendor y el coto taurino, lleno a reventar, vibra con cada faena de los toreros鈥 llega el turno del 鈥 Ni帽o de la Capea鈥 que sale al ruedo garboso y valiente y cuyo actuar arranca fervorosos ol茅s del respetable. En un m谩gico momento, unos ojos negros se enredan en una mirada verde y Gerardo brinda el toro a quien ya considera la due帽a de su coraz贸n. El mesonero y todos los que estaban al tanto de este tierno romance sonr铆en c贸mplices al constatar esta pasi贸n鈥ero 隆 Oh, infortunio! ; el toro coge al infortunado y desprevenido torero y lo ensarta con las astas a la altura del bajo vientre. Dos compa帽eros logran soltarlo, se oye un horr铆sino grito y Carmen corre hacia 茅l. Se arrodilla junto a Gerardo y le pide: 鈥 No te vayas, no me dejes鈥 pero solo logra ver sus ojos vidriados por la muerte y escuchar sus 煤ltimas palabras: 鈥 Siempre te amar茅鈥. Carmen recoge su postrer quejido y exhalando su 煤ltimo suspiro, Gerardo cae ex谩nime en los brazos de ella.
Carmen se desmaya fulminada por la pena y es inmediatamente auxiliada por su padre que ayudado por un m茅dico, la hacen recobrar el conocimiento. Seis d铆as permaneci贸 Carmen en su cama abatida por el inmenso dolor que sent铆a, sin querer comer ni dormir, en una clara resistencia a vivir, a seguir existiendo sin 茅l.
Un d铆a, los que la acompa帽aban, la vieron incorporarse y la escucharon susurrar: 鈥 Gerardo, querido m铆o, ay煤dame a ir hacia ti y contigo, al cielo鈥 y sonri茅ndole a alguien que solo ella ve铆a, muri贸.
Las almas de los dos j贸venes enamorados se fueron para siempre y juntos al cielo.



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脷ltima edici贸n por Jimena Izambard el Lun Jun 28, 2010 8:50 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   Lun Jun 28, 2010 7:17 pm

Del otro lado de los sue帽os
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驴C贸mo es la vida del otro lado de los sue帽os?- pregunt贸 ella casi en un susurro cerca de su o铆do.
El tren en que viajaban corr铆a sobre la superficie de un oc茅ano resplandecido por las estrellas que iluminaban el cielo. El se qued贸 mirando el reflejo de su rostro que se confund铆a con los destellos del mar tratando de encontrar una respuesta.
Esa noche, como todas las noches, se hab铆a dormido con la ansiada esperanza de volver a encontrarla en sus sue帽os y aunque el esfuerzo por no dejarse arrastrar por paisajes de la infancia y otros recuerdos era considerable, finalmente se alivi贸 cuando escuch贸 el ruido acostumbrado de las ruedas met谩licas sobre las v铆as.
Viajaban en un tren completamente iluminado, como el que ve铆a muchas veces en su camino de regreso a casa. Y ella estaba sentada a su lado, sonriente y radiante como la recordaba en otros sue帽os.
-驴C贸mo soy yo del otro lado de los sue帽os?- volvi贸 a preguntar ella sin esperar respuesta a la primera pregunta.
- Eres distinta- respondi贸 茅l. -Ya no habitas los mundos m谩gicos que alguna vez creamos y siento que cada d铆a que pasa te vas alejando mas y mas en una distancia que se hace infinita. Es por eso que sigo busc谩ndote en cada sue帽o porque se que aunque todo esto es pasajero, es hermoso vivirlo mientras dura porque no hay distancias de a帽os ni de monta帽as entre tu reflejo y el mio.
Ella se acerc贸 a la ventanilla y dej贸 que su aliento tibio empa帽ara un pedazo del cristal. Entonces con un dedo dibuj贸 en 茅l un barco.
-驴Te acuerdas? - pregunt贸 sonriente.
Su mente se extravi贸 por calles y cerros llen谩ndose de poes铆a al tiempo que tambi茅n sonre铆a moviendo afirmativamente la cabeza.
El and茅n estaba desierto cuando descendieron del tren y la luz del Faro que hab铆an construido en muchos otros sue帽os apenas se divisaba en medio de la niebla.
Un sonido mon贸tono y persistente se escuch贸 de pronto
-No quiero despertar - suplic贸 茅l mientras caminaban presurosos hasta el Faro.
Pero ella se detuvo para sentarse en una roca de un costado del camino. Mir贸 sus manos y toc贸 su rostro.
-Creo que ya est谩s despertando - le dijo sin dejar de sonre铆r- mira como empiezo a desvanecerme al igual que los caminos y todo lo que aqu铆 hay.
El trat贸 de retener ese lugar, tomarla de la mano y evitar que se confundiera con la niebla, pero finalmente el sonido del reloj termin贸 por borrar todos los caminos y apagar la luz del Faro, como ocurr铆a inevitablemente todas las ma帽anas.
El d铆a tendr铆a que pasar con su rutina cotidiana, r谩pido, muy r谩pido hasta que nuevamente un tren iluminado irrumpiera en sus sue帽os...como todas las noches.




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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   Mar Jul 13, 2010 6:09 pm

Chicas les dejo la historia sobre el amor y la locura


Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.

Cuando El Aburrimiento hab铆a bostezado por tercera vez, La Locura como siempre tan loca, les propuso:
驴Vamos a jugar a las escondidas?

La Intriga levant贸 la ceja intrigada y La Curiosidad sin poder contenerse
pregunt贸: 驴A las escondidas? 驴Y c贸mo es eso?

Es un juego, explic贸 La Locura, En que yo me tapo la cara
y comienzo a contar, desde uno a un mill贸n mientras ustedes se esconden y cuando
yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupar谩 mi
lugar para continuar el juego.

El entusiasmo bail贸 secundado por La Euforia. La Alegr铆a dio tantos saltos que
termin贸 por convencer a La Duda, e incluso a La Apat铆a, a la que nunca le
interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, La Verdad prefiri贸 no
esconderse. 驴Para qu茅? si al final siempre la hallan. La Soberbia opin贸 que
era un juego muy tonto (En el fondo lo que le molestaba era que la idea no
hubiese sido de ella) y La Cobard铆a prefiri贸 no arriesgarse...

Uno, Dos, Tres...; comenz贸 a contar La Locura. La primera en esconderse fue La
Pereza, que como siempre se dej贸 caer tras la primera piedra del camino. La Fe
subi贸 al cielo y La Envidia se escondi贸 tras la sombra del Triunfo que con su
propio esfuerzo hab铆a logrado subir a la copa del 谩rbol m谩s alto.

La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parec铆a
maravilloso para cada uno de sus amigos, que si 驴un lago cristalino?: Ideal para
La Belleza. Que si 驴la hendija de un 谩rbol?: Perfecto para La Timidez.
Que si 驴el vuelo de una mariposa?: Lo mejor para La Voluptuosidad. Que si
驴una r谩faga de viento?: Magn铆fica para La Libertad. As铆 termin贸 por ocultarse
en un rayito de sol.

El ego铆smo, en cambio, encontr贸 un sitio muy bueno desde el principio,
ventilado, c贸modo... pero s贸lo para 茅l.

La Mentira se escondi贸 en el fondo de los oc茅anos (Mentira, en realidad se
escondi贸 detr谩s del arco iris) y La Pasi贸n y El Deseo en el Centro de los
Volcanes.

El Olvido... se me olvid贸 donde se escondi贸... pero eso no es importante.

Cuando La Locura contaba, El Amor a煤n no hab铆a encontrado sitio para
esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divis贸 un rosal y
enternecido decidi贸 esconderse entre sus flores.

Un mill贸n; cont贸 La Locura y comenz贸 a buscar. La primera en
salir fue La Pereza s贸lo a tres pasos de una piedra. Despu茅s se escuch贸 a La Fe
discutiendo con Dios sobre Teolog铆a, y La Pasi贸n y El Deseo los sinti贸 en el
vibrar de los volcanes. En un descuido encontr贸 a La Envidia y claro, as铆 pudo
deducir d贸nde estaba El Triunfo. El Ego铆smo no tuvo ni que buscarlo; 脡l solito
sali贸 disparado de su escondite que hab铆a resultado ser un nido de avispas. De
tanto caminar sinti贸 sed y al acercarse al lago descubri贸 a La Belleza y con La
Duda result贸 m谩s f谩cil todav铆a, pues la encontr贸 sentada sobre una cerca sin
decidir a煤n de qu茅 lado esconderse.

As铆 fue encontrando a todos, El Talento entre la hierba fresca, a La Angustia
en una oscura cueva, a La Mentira detr谩s del arco iris... (mentira, si ella
estaba en el fondo del oc茅ano) y hasta El Olvido... que ya se le hab铆a olvidado
que estaba jugando a las escondidas, pero s贸lo el amor no aparec铆a por ning煤n
sitio.

La Locura busc贸 detr谩s de cada 谩rbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la
cima de las monta帽as y cuando estaba por darse por vencida divis贸 un rosal y las
rosas... y tom贸 una horquilla y comenz贸 a mover las ramas, cuando de pronto un
doloroso grito se escuch贸: las espinas hab铆an herido los ojos del Amor: La
Locura no sab铆a qu茅 hacer para disculparse, llor贸, implor贸, pidi贸 perd贸n y hasta
prometi贸 ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jug贸 a las escondidas en la
tierra...

El Amor es ciego y La Locura siempre lo acompa帽a.
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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   Dom Ago 01, 2010 6:06 pm

Pensamientos
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T煤 eres poes铆a T煤 eres mi vida
T煤 eres el infierno en el que muero cada d铆a
脡l y ella miran la luna confi谩ndoles sus sue帽os y esperansas,
m谩s s贸lo ella sabe lo diferentes que ellos son
Es la misma luna la que miran los enamorados que los que tratan de olvidar


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MensajeTema: Re: Cuentos Romanticos   Lun Ago 09, 2010 8:28 pm

EL RECUERDO DE UN AMOR PERDIDO...
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El recuerdo de un amor perdido, una nostalgia marca una vez m谩s tu coraz贸n, de pronto, la melod铆a que te recordaba a aquella persona empieza a sonar. Contemplando tristemente el jard铆n durante la noche, una noche sin luna y sin estrellas, inspirando el aroma de la soledad, inspirando la fragancia del recuerdo de un amor perdido que a煤n no se encuentra en el olvido, mis ojos brillan con ternura, y mi cuerpo tiembla al sentir el soplo del viento lleno de suspiros.

Levantando la mirada, busco a la luna y a las estrellas, les reclamo una respuesta, la luna, reflejando una luz muy tenue, intenta brillar m谩s para tratar de consolarme haci茅ndose presente, sin embargo, las nubes cargadas de llanto, cubren el cielo intentando ocultar la luz infinita de la luna y las estrellas, para que finalmente dejen caer la gar煤a de sus l谩grimas.

Mis ojos desorbitados y pensativos, reflejando los abismos de la soledad ocultos en mi alma, tratan de recordar aquellos d铆as en el cual aquel amor no estaba perdido, tratan de recordar los momentos felices que pas贸 mi coraz贸n cuando ella estaba presente, cuando pod铆a o铆r su risa, su voz, su forma de hablar, cuando me dec铆a que me quer铆a, cuando pod铆a ver su rostro, su modo de mirarme a los ojos, sus manos tomando las m铆as.

No obstante, los espasmos de la soledad me hacen volver a la triste realidad, vuelvo en s铆, vuelvo a sentir el soplo del viento, y mi cuerpo vuelve a temblar, cierro mis manos formando un pu帽o, y me pregunto a mi mismo, 驴cu谩l seria la historia si aquel amor no se hubiese perdido?, y otra vez el mismo triste silencio brota de mi coraz贸n, levanto la mirada una vez m谩s, buscando otra vez una respuesta en la luna y en las estrellas, pero el soplo del viento junto con la triste gar煤a que brota de las nubes, me abofetean la cara y una vez m谩s vuelvo en s铆, y pienso, y me doy cuenta de que todo lo que sucedi贸 no es m谩s que el triste recuerdo de un amor perdido, que tropez贸 una vez m谩s en nuestro camino.

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